En esa zona aragonesa
transcurren varios de los capítulos más logrados del Quijote, el de la
barca (de hecho el elemento representativo del escudo de Boquiñeni es la
barca, que restaurada se utiliza hoy para unir esta localidad ribereña
con Pradilla), el de los pellejos de vino, el del desencantamiento de
Dulcinea, el del vuelo en el aire sobre Clavileño.
No llegó Don Quijote
a disputar las famosas justas de Zaragoza, pues Miguel de Cervantes
molesto con el autor del Quijote apócrifo, el Quijote de Avellaneda, que
se suponía era aragonés (no se sabe con certeza si realmente era
Jerónimo de Pasamonte, soldado, natural de Ibdes, que coincidió con “el
manco de Lepanto” en varias campañas, otros estudiosos afirman que pudo
ser el propio Lope de Vega, movido por su animadversión a Cervantes),
hizo que el famoso hidalgo cambiara su ruta hacia Barcelona, dando un
rodeo para evitar pasar por Zaragoza.
No obstante todas
las localidades anteriormente comentadas, cercanas a Zaragoza, pueden
visitarse, incluyendo también el Palacio de los Duques de Villahermosa
donde parece ser que Cervantes, invitado por los Duques, se inspiró para
escribir los capítulos de su obra que discurren en nuestra región.
Desde Zaragoza el
camino hasta otras localidades de La Mancha donde también transcurre la
novela es asequible, estando estructuradas varias rutas turísticas muy
atractivas.
Este es otro
acontecimiento cultural interesante, complemento idóneo de las
posibilidades ofertadas por el Congreso conjunto de Radiología SERAM-CIR.
Luis
Ros Mendoza
Coordinador
Comisión Internacional del CIR