Los atractivos turísticos de Zaragoza, sede del Congreso conjunto SERAM-CIR,
son muy numerosos.
En la propia ciudad quedan numerosos vestigios de las distintas
civilizaciones y culturas que en ella asentaron.
De la época romana
destacan el teatro, donde actualmente se llevan a cabo espectáculos
audiovisuales, las murallas y el museo del foro, así como las termas,
monumentos todos ellos muy próximos entre sí, localizados en lo que hoy
corresponde al casco antiguo de la ciudad. El puente de piedra, sobre el
río Ebro, restaurado y en perfecto uso es, hoy en día, una muestra del
nivel alcanzado por la arquitectura romana.
En esa misma zona están
ubicados los baños judíos, perfectamente conservados.
De la época musulmana,
los monumentos más representativos son el palacio de la Aljaferia, actual
sede de las Cortes de Aragón y el torreón de la Zuda, adyacente a las
murallas romanas, que corresponde a una antigua torre de vigilancia.
Pero, sin duda, el monumento
más representativo de nuestra ciudad es la basílica del Pilar,
sede de la Patrona de la Hispanidad. Destacan en ella el retablo del
altar mayor, obra de Damián Forment, realizado en torno al año 1509, el
coro y las pinturas de Goya, así como el museo pilarista donde pueden
verse los mantos y joyas de la Virgen.
Pero no hay que olvidar que
Zaragoza es una ciudad con dos basílicas, la catedral del
Salvador, conocida como La Seo, es otra de las joyas que no hay que
dejar de visitar. Construida sobre los restos de una antigua mezquita
destaca una de sus fachadas laterales, de estilo mudejar y su museo de
tapices uno de los mejores del mundo. Ha sido recientemente restaurada y
se muestra al visitante en todo su esplendor.
Zaragoza es también una
ciudad propicia para callejear, sus grandes paseos y avenidas muestran
interesantes edificios y palacios.
Por el Paseo de la
Independencia se llega a la Plaza de Basilio Paraíso, sede de la antigua
Facultad de Medicina y Ciencias, donde Don Santiago Ramón y Cajal,
nuestro Premio Nobel, impartió sus clases. A través de la Calle Alfonso
se llega a la Plaza de las Catedrales, donde está el edificio de La Lonja
de arquitectura típicamente aragonesa y en una de las calles adyacentes
está, ubicado también en otro antiguo palacio aragonés, en la plaza de San
Felipe, el museo del genial escultor Pablo Gargallo, donde
puede contemplarse, entre otras, “El Profeta”, su obra más
representativa.
Todas estas opciones
turísticas y culturales constituyen otros tantos alicientes, además del
propio Congreso, para desplazarse a Zaragoza en mayo del 2006.